Todo amor genuino es compasión, y todo amor que no sea compasión es egoísmo
– Schopenhauer-
Mi consciencia cambió cuando empecé a mirar al cielo, no como algo mágico que tiene poder sobre mí; si no como una guía que me permite entender mis ciclos y salir de mi confusión.
Darnos cuenta de que en la vida hay momentos difíciles para todos es una realidad, y que todos conectamos con el dolor de una forma u otra. La diferencia entre quedarnos atrapados en el sufrimiento o no hacerlo es, en primer lugar, tener libertad de elegir nuestra actitud (el saber sostenerse y acompañarse ~ rol materno) y, en segundo lugar, poner los límites necesario para llevarnos donde queremos ir (rol paterno~ autoridad interna, enfrentar ). Por último, tener también la convicción de que la vida nos abastece de nuevas oportunidades constantemente, bendecir lo que nos ocurre como parte del aprendizaje y saber que todo llega cuando estamos preparados.
Es entonces cuando dejamos de pedirle a la vida y nos ponemos a recibir lo que la vida tiene para nosotros, sin quejas.
«Cultiva tu atención para tomar decisiones cada vez más conscientes»
Confiar no es no hacer nada (a dios rogando y con el mazo dando), es abrirte a explorar lo desconocido sabiendo que será lo que tenga que ser.
Mi historia personal es una historia llena de dolor desde los 11 años.
En mi odisea personal con el dolor crónico os aseguro que se viven muchos momentos de parálisis (física y emocionalmente); sentí mucho miedo, miedo de no saber que va a ser de una misma. Desarrolle la confianza necesaria para saber que siempre estaría a salvo, y amabilidad para recomponerme frente a las adversidades. Mantuve el espíritu fuerte, aprendí que rendirse no era una opción.





