El MASKING

¿Y cómo sobrevivir bajo el peso de tu juicio? ¿Cómo caminar por un mundo extraño e incomprensible?

La represión es el motor del Masking. Tus primeras conductas reprimidas, cuando no te dejaron expresarte o censuraron tus euforias, las primeras críticas sobre tus rarezas, tu sublime sensibilidad neurotizada, ……toda la expresión de lo que eres, limitada. 

El elevado número de conexiones psinápticas dota a las personas neurodivergentes de una atención al detalle excelente; su hiperfoco les permite ser expertos en ciertas materias, aunque reduce la velocidad de los procesos cognitivos. La lateralidad derecha en los hemisferios interfiere en su memoria de trabajo; pero les permite otras habilidades, entre ellas pensar fuera de lo establecido, unas capacidades artísticas maravillosas y una sensibilidad extra.Tal profundidad no es hábil en un mundo racional que procesa la información de manera sistemática y concreta; de ahí el sobreesfuerzo adaptativo que tienen que hacer para relacionarse, cuando su sistema no está diseñado para ello, es agotador. En contraparte no hacerlo implica ser defectuoso . 

Claro! Y volviendo a ti, todo esto surge cuando tú ni tan siquiera sabes que eres Autista. Tan sólo enmascaras tu conducta para parecer normal, mientras te cuestionas si ser normal significa unas funciones ejecutivas mecanizadas, unas emociones reprimidas y unas conductas socializadas maximalistas. Pero no te queda otra que integrarte y ser «normal». 

Aquí empieza el Masking, como mecanismo adaptativo para no parecer neurótico; y la represión social frente a tus comportamientos, pasa a ser tu represión frente a tus propios comportamientos. Y entonces: sonríes cuando no has entendido un chiste, saludas cuando no conoces, participas en una conversación con un lenguaje aprendido y copiado, te autocontrolas para no explotar y finges, haces como que estás con algún gesto asertivo, permites el contacto mientras te rompes por dentro, aprendes un lenguaje sofisticado para estar a la altura; en definitiva, te conviertes en un sumiso social y tu diplomacia adaptativa va bloqueando tu cableado hasta que explotas. Porque tu realmente quieres gritar, saltar, expresar tu verdad sin filtros, darle libertad a tu cuerpo, sentir las emociones sin prisa, sin censuras, ser tú el director que regula los sonidos de tu vida y no unas funciones sociales que monitorizan tu disposición frente a los estímulos. 

Camuflar tus dificultades te permite integrarte y que tus rigideces y alteraciones sensoriales no sean percibidas. Esto tiene un precio y luego toca autoregularse; y es cuando desapareces, tus ausencias en el recreo, tus aislamientos voluntarios, tus estereotipias escondidas, faltas a tus citas, crisis externalizadas por sobrecarga, conductas rígidas que no se entienden, autolesiones, ……y de nuevo, vuelves a parecer neurótico.

A veces pienso que no hay nada de malo en esa condición, que la naturaleza es sabia y reacciona frente a un mundo demasiado rápido, cínico y lleno de estímulos. Otras veces, condicionada por el estigma social, observo la incapacidad de unas funciones ejecutivas mermadas. Y sigue el enmascaramiento, a la par que se eclipsa todo un potencial creativo.

Tal vez, si favoreciéramos el movimiento corporal, tuviéramos una mayor comprensión hacia esas respuestas sensitivas y aumentáramos la consciencia sobre el ritmo de vida acelerado, facilitaríamos la integración del espectro y no sería necesario el Masking.

La consideración de nuestra condición depende en gran medida de nuestras creencias, cambiemos las creencias para una mayor inclusión de la neurodivergencia.