RECONOZCAMOS EL TEA ADULTO

Hoy hablamos de reconocer el TEA Adulto porque, aunque aparentemente no se perciba, es enmascarado y vivido con grandes dificultades adaptativas. Y recordad, que los síntomas se vivan en solitario, no significa que no existan.

Cuando te sacaron del colegio porque no rendías, 40 años con diagnósticos de Trastornos mentales erróneos, 40 años con problemas severos de coordinación en lo cotidiano, con aislamientos defensivos, con mutismos desapercibidos, con dificultades sociales y problemas relacionales por rigidez mental.

La Sensibilidad a los ruidos interfiriendo en tu convivencia, tus crisis frente al cambio dificultando tus relaciones; en definitiva, un 

sobre esfuerzo adaptativo que te deja agotado. Y tu entorno no te entiende, porque eres «aparentemente» normal.

Y tú, sin filtros, ves las cosas de un sólo color, tu cerebro no entiende de apariencias ni protocolos. No eres insensible, sientes tanto emocionalmente, que precisamente ante la aversión de lo que percibes , te retiras y te proteges.

Y en medio de una sociedad artificial, que vive acelerada, sobreestimulada y mirando hacia otro lado, tú eres el extraño, el que necesita calma, espacio, silencio y tiempo. Quizás seas un despertador consciente de una sociedad dormida.

Y así, puedas explicar a tu entorno, que tus necesidades son reales, y no deben ser trivializadas, que es necesario parar y mirarse, que lo dicho tiene un valor e influye en el otro, que para sobreinterpretar o juzgar, mejor callarse, que la literalidad de las cosas sirve para entendernos y no confundirnos, que si gritas, saltas o aleteas y te liberas, quizás seas ellos quien debieran dejar de reprimirse o tomar Prozac. Que tus ausencias, colapsos e irreverencias son límites naturales sanos frente al caos y la invasión externa.

Porque dicen saber de derechos humanos,

pero siguen sin VERTE.

40 años sin saber quién eres, aislado, rechazado, incomprendido..y te descubres en el espectro, y por fin descansas en la certeza de tu diversidad sensorial. A años luz de ser entendido, tras cada episodio reactivo de una mente que (lejos de estar enferma) busca una salida frente a un mundo desconsiderado, injurioso y enajenado de lo auténtico. Quién sabe si un futuro neurodivergente nos tiña nuestro día a día de verdad, armonía y de un mundo interior más rico.

Y cuando te miremos fijamente, podamos percibir la profundidad de todo aquello que albergas. 

Como tu dirías: «querido papá, mamá, amigos, pareja, el autismo no es sólo cosa de niños y aunque mi mente ávida de conocimiento pueda mantener diálogos sofisticados, no significa que no me agote y requiera necesidad especiales de vez en cuando» 

Abramos nuestra percepción para un mundo mucho más inclusivo .